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A 100 años: Ricardo Flores Magón (Adolfo Sánchez Rebolledo)

Descubrí –no sé si es la palabra adecuada– a Ricardo Flores Magón a través de sus artículos y cuentos publicados en unos cuadernillos adquiridos en alguna de las librerías de viejo de la calle Hidalgo. Me sorprendió el lenguaje, esa prosa directa y combativa que, de alguna forma, proseguía la tradición de los liberales de la Reforma para renombrar sus circunstancias con frases exactas, a pesar del utopismo libertario o la retórica de la época. Aunque a los magonistas se les reconoce con letras de oro su papel como precursores, en otros sentidos todavía hoy forman parte de esa historia que cabalga entre el olvido y el culto burocrático y, por lo mismo, no acaba de entenderse y asimilarse. El  Programa del Partido Liberal Mexicano, expedido en 1906, es la verdadera fuente programática de la revolución social que muy pocos presentían bajo la inquietud política que por entonces cimbraba al gobierno de hierro de Porfirio Díaz; reivindica para la nación el proyecto democrático con...

El mejor oficio del mundo (Gabriel García Márquez)

A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: “Los periodistas no son artistas”. Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario. Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacci...

Cien años (Guillermo Manzano)

El Gobierno está listo para la celebración. Un siglo de lucha revolucionaria. Una centuria de recordar a los Hermanos Serdán y Flores Magón, a Madero, Zapata, Villa, Orozco, Obregón, Carranza y un largo listado del santoral cívico mexicano. Todo ‘al pelo’ para gastar unos cuantos millones -de esos que nos sobran-   y estar acorde con la historia. Que nadie ose decir que no somos patriotas, nacionalistas, revolucionarios y que no pensamos y creemos en el futuro de México. Ya los canapés están en su lugar. Los vinos (franceses, por supuesto) en espera del descorche. Las viandas rebozan de manjares de las   diversas cocinas del orbe. Que se entienda: el ser revolucionario no es sinónimo de ser naco y no saber degustar un platillo. Por supuesto que todos tenemos mucho que celebrar. Gracias a la revolución,   a sus hombres y gobiernos posteriores tenemos una democracia sólida donde el sufragio se respeta y no hay mácula alguna sobre los resultados de las elecciones. Gracia...

¿Geoingeniería? ¡No, gracias! (Silvia Ribeiro*)

El 29 de octubre 2010, Naciones Unidas, aplicando el principio de precaución, adoptó una moratoria global a la geoingeniería, reconociendo que son tecnologías de alto riesgo que tendrían impactos en la biodiversidad y mucho más. Es un freno a las iniciativas privadas y públicas que pretendían apropiarse del control del termostato global, con el negocio de manipular el clima para enfriar el planeta —del calentamiento global que provocan los mismos países y empresas que promueven la geoingeniería. La geoingeniería incluye una serie de tecnologías a mega-escala, como inyectar partículas de sulfato en la estratosfera para tapar parte de la luz del sol —imitando una erupción volcánica, con consecuencias similares y peores a las que tienen las erupciones volcánicas naturales—, blanquear nubes, echar toneladas de partículas de hierro o urea para fertilizar los oceános y absorber carbono, plantar masivamente cultivos y árboles transgénicos reflejantes, o para quemar como ...

El Médico que deseamos oír

P: ¿Los ejercicios cardiovasculares prolongan la vida? R: El corazón está hecho para latir una cantidad de veces determinada. No desperdicie esos latidos en ejercicios. Su periodo de vida se gastará, al margen de su uso. Acelerar su corazón no va a hacer que usted viva más. Eso es como decir que usted va a acelerar la vida de su coche conduciendo más de prisa. ¿Quiere vivir más? Échese la siesta. P: ¿Debo dejar de comer carnes rojas y comer más frutas y vegetales? R: Se necesita entender la logística de la eficiencia en alimentación. ¿Qué comen las vacas? Hierba y maíz. ¿Qué es eso? Vegetales. Entonces un filete es el modo más eficaz de colocar vegetales en su sistema. ¿Necesita comer cereales? Pues coma pollo. P: ¿Debo reducir el consumo del alcohol? R: De ninguna manera. El vino está hecho de fruta. El brandy es un vino destilado, lo que significa que se elimina el agua de la fruta de modo que usted saque mayor provecho de ella. La cerveza también está hecha de cereales. No l...

Cómo comencé a escribir (Gabriel García Márquez)

  Caracas, Venezuela, 3 de mayo de 1970   Primero que todo, perdónenme que hable sentado, pero la verdad es que si me levanto corro el riesgo de caerme de miedo. De veras. Yo siempre creí que los cinco minutos más terribles de mi vida me tocaría pasarlos en un avión y delante de veinte a treinta personas, no delante de doscientos amigos como ahora. Afortunadamente, lo que me sucede en este momento me permite empezar a hablar de mi literatura, ya que estaba pensando que yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza. Confieso que hice todo lo posible por no asistir a esta asamblea: traté de enfermarme, busqué que me diera una pulmonía, fui a donde el peluquero con la esperanza de que me degollara y, por último, se me ocurrió la idea de venir sin saco y sin corbata para que no me permitieran entrar en una reunión tan formal como ésta, pero olvidaba que estaba en Venezuela, en donde a todas partes se puede ir en camisa. Resultado: que aquí es...

Los muertos de Calderón II (Guillermo Manzano)

Hace un año, en estas mismas páginas, escribí sobre el gobierno calderonista. Dije que era un gobierno genocida, peor que el Gustavo Díaz Ordaz y el de Luis Echeverría Álvarez. Al transcurso de los meses refrendó lo dicho: es el gobierno civil que mas muertos ha provocado en el México contemporáneo. Perdido en el delirio, acosado por sus pesadillas y envuelto en sus temores, Felipe Calderón pasará a la historia como un presidente marcado por la sangre de miles de compatriotas. Criminales y civiles todos son mexicanos. Faltan dos años para el término de su gestión y la cuenta oficial registra más de 30 mil difuntos. Fieles o infieles no importa, son miles de familias enlutadas por la inoperancia e ineficacia de un gobierno. En 10 años los panistas demostraron para qué quieren gobernar. Frivolidades, locuras y aliados de la muerte. Tal pareciera que la generación de empleos tan prometida tiene que ver con el oficio de sepultureros. Las inversiones son en funerarias y florerías. Fraca...

III: la clave de Tlatelolco (Luis González de Alba)

      2010-10-25 2 de octubre. Instalamos el sonido en el tercer piso del edificio Chihuahua, frente a la plaza, que no se llenó. Supimos que el Ejército había rodeado Tlatelolco, que había hombres al pie del edificio, sospechosos porque iban en ropa civil, pero el corte de pelo era militar. Además, traían un guante blanco. En ese tercer piso estábamos Pablo Gómez, Gilberto Guevara, Anselmo Muñoz, Sócrates, El Búho Valle, Osuna, Vega (orador) y muchos otros. También reporteros, fotógrafos, prensa extranjera y mirones colados. Hubo gritos en las escaleras. A mi lado, un desconocido comenzó a disparar con pistola sobre la plaza, al azar y sin protegerse, le vi un guante blanco. Guevara, Valle, Muñoz y otros, al tratar de escapar, subieron. En el quinto piso se refugiaron en un departamento. Yo no subí, distraído por los movimientos de la multitud: venía, frenaba, regresaba… De pronto estuve solo en el barandal. Un grito me ordenó ponerme contra la pared con las ...

Don Juan, proveedor de comida prehispánicadurante cincuenta años en el centro de Xalapa

Por Lorenzo Franco Aranda Entresacando de sus recuerdos -con la misma habilidad que lo hace al despachar sus aromáticos tamales calientitos, listos para degustarse con café, atole o chocolate- surgen las chispeantes anécdotas de Juan Espinoza Enríquez, don Juan para la clientela. Ala evocar su lejana juventud, don Juan recuerda cuando se inició aquí como empleado vendedor de los tamales de una señora egoísta, “que no compartía ni con sus sobrinos los secretos de los ingredientes, las medidas, las formas de prepararlos, envolverlos y cocerlos. Testigo presencial de los cambios en el centro xalapeño Desde su estratégica esquina de Zamora y Primo Verdad, don Juan ha estado viendo pasar el tiempo -como la madrileña Puerta de Alcalá- desde principios de la década de 1960, cuando llegó adolescente de su natal Altotonga. “En esa época Xalapa todavía tenía aire provinciano, con poca iluminación en el centro y deficiente alumbrado público en los alrededores, que entonces no llegaban muy...